-¿Leen periódicos? Por supuesto. ¿Pero los leen como yo? Dudo que hayan descubierto mi sistema. Pero no, no lo descubrí yo. Más bien el sistema se me impuso. Pero luego de un tiempo vi que era un sistema inteligente. Recibo siempre los periódicos con una semana de atraso. Todos nosotros, aquellos que tienen interés, reciben los periódicos con una semana de atraso, de la capital. Y esta circumstancia da a un hombre las ideas claras. Uno cuida sus ideas cuando lee un periódico viejo.
(...)
-Bueno -dijo el viejo-. Recuerdo cuando viví un mes en la capital y compraba el periódico todos los días. El amor, la ira, la irritación, la frustración me dominaban. Hervían en mí todas las pasiones. Yo era joven. Todo me sacaba de quicio. De pronto comprendí. Creía en todo lo que leía. ¿Lo notaron? ¿Notaron que uno cree en un periódico recién impreso? Esto ha ocurrido hace una hora, piensa uno. Tiene que ser verdad. -El viejo sacudió la cabeza.- Así que aprendí a retroceder y dejar que el periódico envejeciera y madurara. Aquí, en colonia, observé que los titulares disminuían hasta desaparecer. El periódico de hace una semana... cómo, si hasta uno podría escupir en él, si quisiese. Es como una mujer que se amó una vez, pero uno ve ahora, días más tarde, que no es como uno creía. Tiene una cara bastante común, y es tan profunda como un vaso de agua.
(...)
-Qué blanco es este periódico, como la mente de un niño idiota, pobrecito, se puede poner cualquier cosa en un sitio vacío como éste.
Y la roca gritó, R. Bradbury
PD.: una cançó que em portava de nou al teu costat, Robin Hood
15 de juny 2008
Los periódicos
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